Sindicato Petrolero de Córdoba

Realizar una consulta

Nuestra Institución

Aumentar tamaño de texto Reducir tamaño de texto

QUIENES SOMOS: Reseña historica

El Sindicato Petrolero de Córdoba, tiene una historia singular. Su origen debe rastrearse en el año 1946, cuando, en el primer gobierno de Perón, éste, sancionó el Estatuto de Obreros del Petróleo, que regulaba las condiciones de trabajo de todos los obreros petroleros de la actividad privada, no estatal.

Por entonces había en Córdoba depósitos y sucursales administrativas de las grandes empresas petroleras privadas, como la Shell Mex, la Esso S.A.P.A. (Sociedad Anónima Petrolera Argentina) y las desaparecidas Compañía Ultramar y West India Oíl Company.

Todos estaban agrupados por nuestra Organización. Así lo habían resuelto 42 de los trabajadores de esas empresas, cuando decidieron su constitución en aquella memorable Asamblea General del 10 de septiembre del año 1946.

La primera conducción que dirigió los destinos de este Sindicato quedó integrada por los siguientes compañeros, trabajadores dependientes de esas grandes empresas: Secretario General, Manuel González; Prosecretario General: Julio Cesar Suarez; Secretario de Actas, Rómulo Césaro; Tesorero, Pedro Lanzeni; Protesorero, Carlos Seta; Primer Vocal, Florencia Romero; Segundo Vocal, José M. Molían; Tercer Vocal, Ramón C. Olmos; Vocales Suplentes, Vidaldemo Balegno y Ramón Leyba, actuando como Revisores de Cuentas, Pedro C. Peralta y Andrés Sivinsky.

El 17 de Marzo de 1949, La Secretaría de Trabajo y Previsión, en expediente 190/U/46 aprobó los estatutos del sindicato otorgándole la inscripción gremial de acuerdo con el Decreto 23.852/45.

Este sindicato de obreros petroleros privados, al igual que los del resto del País, adheridos en el orden nacional a la Unión Petrolera Argentina (U.P.A.), hoy Federación Argentina Sindical del Petróleo y Gas Privados (F.A.S.P. y G.P.), continuó funcionando muy precaria y notablemente disminuido, a raíz de una serie de reestructuraciones y entregas de actividades que eran propias de las empresas petroleras, a terceros y contratistas. En nuestro caso el número de sus afiliados descendió hasta hallarse integrado por menos de treinta socios.

El actual Secretario General, compañero Jorge S. Borelli, se incorporó al campo gremial de Córdoba y específicamente al Sindicato Petrolero, a comienzos de 1958, es decir, dos años después que la empresa Esso S.A.P.A. lo trasladara desde sus instalaciones en la ciudad de Salta, de donde era oriundo, a su divisional Córdoba, en noviembre de 1955. El puesto lo había logrado por concurso de antecedentes.

Lo habían invitado a participar de una asamblea de afiliados en donde quedó enamorado y prendado de la audacia de muchos de sus compañeros que peleaban contra las compañías petroleras en general y la propia empresa en la que prestaban sus servicios, para lograr un estatuto escalafón y otras reivindicaciones sociales.

A partir de ese momento empezó a concurrir asiduamente a cada convocatoria sindical y a pesar de que en muchos de sus compañeros no caía bien su presencia, lo miraban con resquemor ya que había sido traído de Salta para incorporarlo a la empresa a nivel gerencial, luego de un tiempo prudencial, en una Asamblea General Extraordinaria normalizadora realizada el 28 de Octubre de 1957, con la presencia del entonces Secretario General de la FASP, Angel Olmo, lo invitaron a integrar la conducción de la Organización como Secretario de Correspondencia, siendo su Secretario General el compañero Alcides Avilés.

En aquel entonces, funcionábamos en una precaria habitación de la calle Maipú 150, al lado de la radio LV2, que el sindicato ocupaba como subinquilino, junto a otros gremios como el de Mosaistas, Pasteleros, Ladrilleros y la Unión de Lavadores y Engrasadores de Autos y Anexos. Le llamaban la CGT chica.

El Sindicato Petrolero de Córdoba corría el riesgo de extinguirse. Pocos eran los dependientes de las grandes empresas petroleras, mientras crecían los operarios de concesionarios, operadores, contratistas y otros terceros dedicados a la actividad petrolera por derivación de las empresas grandes, como la Esso y la Shell en el orden local. Dentro de la conducción fue necesario decidir el nombramiento de pro-secretarías, para reemplazar a los miembros directivos que no habían asumido con responsabilidad el cargo para el cual habían sido designados por los afiliados y no concurrían ni remotamente a las reuniones del cuerpo directivo.

En Córdoba se habían constituido dos sindicatos, el ‘‘Sindicato Petrolero de Córdoba’’ y el ‘‘Sindicato Unión de Lavadores y Engrasadores de Autos y Anexos’’. Esa división favorecía a las grandes empresas, porque negociaban por separado todas las condiciones laborales y salariales, desconociendo aquel estatuto de obreros del petróleo que regulaba la actividad única y común, ante la sorprendente pasividad y también complicidad de los dirigentes nacionales, que nada hacían para revertir esta situación, trabajadores estos que en el resto del País se encontraban deambulando entre otras organizaciones obreras tales como el Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA), Empleados de Comercio, Unión de lavadores y engrasadores, etc.

El 3 de Noviembre de 1957, los afiliados de ambos sindicatos, advirtiendo esta situación, decidieron por unanimidad, en una Asamblea General Extraordinaria convocada por sus respectivos directivos, la fusión de ambas entidades en un solo sindicato, el SINDICATO PETROLERO DE CORDOBA, nombrándose una Comisión de cinco miembros.

s

Reunión de afiliados en la antigua sede de calle Maipú

La misma estaba integrada por los compañeros Joaquín Lacugna de la estación de servicio Felipe Chitarrini, Alberto Guzmán del Garaje Belgrano, Juan De Llavalle de la estación de servicio Bean Hermanos, Carlos F. Chipriani de la estación de servicio Santa Rita Norte y Bautista Juan Genti de la estación de servicio Córdoba, que funcionaría adjunta a la Comisión Administrativa del SPC, y que además de las tareas propias de ese carácter, ejercitaría las de fiscalización en resguardo de su bienes, hasta tanto se conformara la nueva conducción.

El 18 de Junio de 1958, trámites de por medio, el sindicato fue autorizado, por Resolución Nº 77 del Director del Departamento Provincial del Trabajo, doctor Armando Alfredo Valle, a ejercer la representación gremial del personal de estaciones de servicio que agrupara la “Unión de Lavadores de Autos y Anexos”, recientemente incorporado, en jurisdicción de toda la Provincia de Córdoba, a pesar de la oposición que ejercía el compañero Juan Loza que lideraba a un llamado “Sindicato Obreros de Estaciones de Servicio y Garajes” de la ciudad de Río Cuarto, que no tenía estatutos ni inscripción gremial y que respondía a intereses de los dirigentes de un sindicato similar de la Capital Federal.

El 16 de Diciembre de 1958, previa elecciones de autoridades, Borelli asumió como Secretario General de la Junta Ejecutiva Provincial del Sindicato Petrolero de Córdoba, ya unificado, acompañándolo en la conducción los compañeros Orlando Brunelli, Eduardo Godoy, Cristóbal Sánchez, Ernesto García, Valentín García, Elba Villa, Hernán Cortés, Eugenio Guzmán, Raúl Bornancini, Edgardo Raggazzini y Omar Requena, entre otros.

A partir de entonces, consciente de los beneficios que se derivarían de aquella inédita unificación, inició la tarea de integrar una organización que legalmente represente a todo trabajador que dedicado a la actividad petrolera, se desempeñen en las grandes, medianas o pequeñas empresas que funcionen en todo el territorio de la Provincia, agencias y depósitos de combustibles y lubricantes, reparación de surtidores, estaciones de servicio, garajes, transportistas de petróleo, repartidores de kerosene, y en otros servicios auxiliares relacionados con dichas actividades, etc. tomando como documento de referencia y de base el Estatuto de Obreros del Petróleo sancionado por el Gobierno de la Nación en el transcurso del año 1946, mediante Decreto Nº 15.356/46, Ley 12.921.

Este, en su artículo primero, establecía que serán considerados petroleros los obreros, empleados y todo otro personal remunerado que se dediquen en forma total y/o parcial a las actividades de cateo, exploración, extracción, elaboración, transporte, almacenaje, distribución y venta de petróleo y subproductos del petróleo... en nuestro caso, el mayor número de afiliados, ya estaba constituido por trabajadores que se dedicaban a la venta de combustibles por surtidor, o sea, la última rama de esta actividad petrolera.

s

Reunión de afiliados en la antigua sede de calle Maipú

Esto nos impulsó a redactar nuestro propio Estatuto Social, en el que se incorporó, sin excepción, a todas las ramas de la actividad petrolera privada, y simultáneamente a solicitar por ante el Ministerio de Trabajo de la Nación, nuestra propia Personería Gremial, lo que nos permitiría despegarnos orgánica y administrativamente de una federación que nunca había respondido a los intereses de sus sindicatos adheridos y mucho menos al de Córdoba.

La FASP, hablaba de irregularidades y apuntaba directamente a la Comisión Directiva de nuestra Institución, pretendiendo cuestionar su constitución al estar integrada por compañeros que no aportaban a ella (los de estaciones de servicio y garajes), pero que por otra parte estos nunca quisieron aceptar, olvidando el espíritu de aquel estatuto de obreros del petróleo, por el que siempre bregamos en el seno de sus Consejos Federales, para que nuestra realidad fuese realidad en todos sus sindicatos adheridos.

s

Antiguo vehículo para transporte de aceites de la empresa petrolera West India Oil Company

LAS CONSECUENCIAS DE UNA CONDUCTA

A fines del mes de julio del año 1961, ante la vocación gremial de Borelli, la Esso que desde hacía un tiempo estudiaba su accionar, reaccionó: “La empresa o el sindicato”, fue el planteo.
La respuesta era obvia: había una vocación y un ímpetu imparables de solidaridad social que estaban por encima de sus intereses personales.

La Esso, sintiéndose humillada por este joven que había trasladado desde sus instalaciones en Salta hacia esta ciudad, inició la contraofensiva, la persecución y comenzó a cuestionar y a desconocer su representatividad gremial, decidiendo finalmente su desvinculación, junto también a la de otros representantes gremiales, aduciendo haber cerrado la División Norte de la empresa, por lo que hacía innecesario el mantenimiento de personal escalafonado.

Ello motivó numerosas reuniones de conciliación en el Departamento Provincial del Trabajo, en donde Borelli rechazó el despido notificado acogiéndose a la estabilidad laboral que le otorgaba la Ley 14.455 de Asociaciones Profesionales, haciendo varios intentos para reintegrarse a sus tareas, lo que le fue impedido por la empresa que ratificó el despido, emplazándolo a percibir las indemnizaciones respectivas. La Federación por su parte, interesó a la Esso en la reincorporación o reubicación de Borelli, pedido que fue rechazado aduciendo la empresa, la eliminación de los trabajos que se realizaban en dicho lugar.

Dado la gravedad de la actitud de la Esso y su gravitación disociadora, ya que atentaba contra la integridad y el funcionamiento del Sindicato Córdoba, con el patrocinio y aval de la Federación Argentina Sindical de Petroleros, representado por su entonces Secretario General, Oscar Vago, el 28 de septiembre de 1961, inició por ante el Consejo Nacional de Relaciones Profesionales del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, una querella por práctica desleal en la que solicitó se califique como tal el proceder empresarial en su contra, se ordene su inmediata reincorporación y el pago de los salarios caídos hasta el momento en que ésta se haga efectiva.

Mientras tanto Borelli no descuidaba sus tareas en el Sindicato, impulsando la aprobación de sus estatutos y la obtención de la Personería Gremial, atendiendo reclamos y consultas de afiliados, respondiendo cartas, etc. Muchas veces el cansancio lo hizo adormecerse recostado en un banco del local sindical. Su compañía diaria, con la que compartía, en largas jornadas de trabajo, mates y sueños colmados de realizaciones, era su esposa Beatriz Céliz, joven nacida en el Departamento Totoral con quien había contraído enlace el 11 de Marzo de 1960.

Simultáneamente, mientras esperaba el resultado del pleito, para poder subsistir económicamente, instaló una imprenta, juntamente con José García, ex directivo del sindicato, que despedido por la Esso, había logrado el cobro judicial de las indemnizaciones respectivas. La imprenta se llamaba “Bo-Gar” y estaba instalada en la primera cuadra de la calle Caseros. En el transcurso de la querella que duró algo más de dos años, Borelli rechazó una y otra vez todas las propuestas de arreglo económico, pues reclamaba su reincorporación.

El Consejo Nacional de Relaciones Profesionales, que estaba integrado por representantes obreros y empresarios, bajo la presidencia de un funcionario del Ministerio de Trabajo, mediante Resolución Nº 37 del 12 de Septiembre de 1963, califica por unanimidad de sus miembros, como desleal la práctica de la Esso al despedir a Borelli siendo dirigente gremial y ordena su inmediata reincorporación a la vez que dispone se le abonen los salarios caídos.

La empresa apeló el fallo haciendo una presentación por ante la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, la que el 7 de Febrero de 1964 confirmó la Resolución que había emitido anteriormente, viéndose sin ninguna otra alternativa, obligada a su reincorporación, la que se hace efectiva el 1 de Marzo de 1964 en las oficinas administrativas que la misma poseía en el Pasaje Muñoz de esta ciudad.

Un merecido y amplio triunfo a la consecuencia gremial, que por sus características no registraba muchos antecedentes en la República.

LA PERSONERÍA GREMIAL

La constancia y conducta de Borelli, dedicado ya sin limitaciones familiares y temporales, a la actividad gremial, dio sus primeros resultados el 23 de Diciembre de 1965, oportunidad en la que el Sindicato, luego de superar todos los escollos, obtiene la aprobación de su nuevo estatuto y la Personería Gremial en los términos de la resolución 1220, firmada por el funcionario Fernando Solá del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, que por su importancia transcribo a continuación:

Visto la solicitud de otorgamiento de personería gremial presentada por el Sindicato Petrolero de Córdoba, en el expediente Nº 144.198/65 y considerando:

  • Que la entidad peticionante constituye una asociación profesional de primer grado que agrupa a los obreros, empleados y todo otro personal remunerado que realicen en forma total y/o parcial las siguientes actividades: Cateo, exploración, extracción elaboración, transporte, almacenaje, distribución y venta de petróleo y subproductos del petróleo, con zona de actuación en toda la provincia de Córdoba;
  • Que desde el 10 de Septiembre de 1946, fecha de su constitución, ha tenido como fin primordial la defensa de los intereses profesionales del referido gremio;
  • Que sus estatutos se ajustan a las disposiciones contenidas en la Ley 14.455;
  • Que el número de afiliados cotizantes, que constituye el sindicato da el carácter de suficientemente representativa;
  • Que a fs. 44 corre agregado el aval formulado por la “Federación Argentina Sindical de Petroleros”;

POR ELLO: EL MINISTRO DE TRABAJO Y SEGURIDAD SOCIAL RESUELVE:

1º) Apruébase el estatuto obrante a fs. 45 (8/29v.) inclusive y otórgase personería gremial al “Sindicato Petrolero de Córdoba”, con domicilio en calle Lima 90, piso 6º, local 4 de la ciudad de Córdoba, provincia del mismo nombre, con el carácter de entidad profesional de primer grado, que agrupa a los obreros, empleados y todo otro personal remunerado que realice en forma global y/o parcial las siguientes actividades: cateo, exploración, extracción, elaboración, transporte, almacenaje, distribución y venta de petróleo y subproductos del petróleo; con zona de actuación en toda la provincia de Córdoba;

2º) Comuníquese, entréguese certificado de la personería gremial otorgada, previa publicación por la Dirección Nacional de Registro Oficial del estatuto del “Sindicato Petrolero de Córdoba” y la inscripción de la mencionada entidad en el Registro de Asociaciones Profesionales con personería gremial; notifíquese a la Federación Argentina Sindical de Petroleros; remítase copia autenticada al Departamento de Publicaciones y Biblioteca; fecho, archívese.

Posteriormente el Ministerio de Trabajo otorgó el Certificado Nº 34 que daba cuenta que la Entidad Gremial había sido inscripta en el Registro de Asociaciones Profesionales de Trabajadores de ese Organismo, con Personería Gremial bajo el Nº 786.

s

El compañero Borelli con el Delegado Regional del Ministerio
de Trabajo y Seguridad Social de la Nación señor Ovidio Podestá

 

ver video institucional »

ver otros videos del
Sindicato »

Sindicato Petrolero de Córdoba

Simulador de Sueldos
CCT 666/13

Visite el sitio de la O.S.Pe.Cor. Visite el sitio de la O.S.Pe.Cor. Visite el sitio de la O.S.Pe.Cor. Visite el sitio de la O.S.Pe.Cor. Visite el sitio de la O.S.Pe.Cor. Visite el sitio de la O.S.Pe.Cor. Visite el sitio de la O.S.Pe.Cor. Ver plano

SEDE SOCIAL - Ayacucho 575 B° Güemes, Córdoba Capital

Tel: (0351) 4240216/ 4204420 Fax: 4244017/ Mail: afiliados@sinpecor.org.ar Horario de atención: Lunes a Viernes de 8hs. A 17hs.

by Puente Digital ®